
Nunca llegué a entender por qué todas mis amigas maestras se echaban las manos a la cabeza cuando les tocaba darle clase a niños de 3 años.Sus caras eran un poema y parecía que se les hundía el mundo a sus pies.
En estos 3 meses que llevo de clase he entendido muchas de las razones que me daban y, que a la vez, son comprensibles.
Pero lo primero que debemos hacer es comprenderlos a ellos, sobre todo a los extranjeros, porque si imaginamos que tenemos 3 años, el único mundo que conocemos es nuestra casa y nuestro entorno,las únicas personas a las que estamos apegadas es a nuestros padres,sobre todo a su madre y de un día para otro te cogen y te sueltan en una clase,donde no entiendes lo que te dicen, ni la razón de tal abandono,es normal que reaccionen como lo han hecho.
Y volviendo a lo que iba, quiero decir que cuando llegué me encontré a un grupo de almas perdidas, que luchaban por imponer su egocentrismo, que no entendían por qué les guardaba la merienda a las 9 y media de la mañana si ellos tenían hambre, que no comprendían por qué no les dejaba jugar con los juguetes cuando a ellos les apetecía, por qué les castigaba cuando al lavarse las manos se mojaban el pelo y toda la camiseta, por qué no podían pintarse las manos y la cara con los rotuladores y por qué la maestra estaba siempre enfadada y encima de ellos.
Al llegar este trimestre he descubierto que mis almas perdidas se han transformado en pequeñas personitas que:
-Son capaces de quitarse su abrigo y colgarlo en su lugar correspondiente.
-Permanecen sentados y callados al llegar y no se levantan cuando acaban su desayuno.
- Recogen los restos de la merienda sin que se lo diga mil veces.
-Son capaces de sentarse juntos a escuchar un cuento.
-Saben perfectamente que viene después de cada momento y lo hacen automáticamente.
-Algunos colorean perfecto y sin salirse.
-Recogen los juguetes y los colocan cada uno en su sitio.
- Mi S ha entendido que sus rabietas de tirarse al suelo y patalear cuando una cosa no le conviene,no le sirven de nada,así como que lavarse las manos no se expande al pelo,la camiseta y la falda, advirtiéndome antes, por si acaso, con un: Maestraaa aquí nooooo.
Mi F ha entendido que si le doy el rotulador es para repasar los números y las letras y no para pintarse las manos y la cara y parecer un payasillo.
Mi Se. ha descubierto que estar castigado en el rincón no mola mucho,así que ha optado por hacerme caso(sólo a veces).
Mi AD que en su casa era el rey, ha aprendido que cuando la maestra da una órden hay que cumplirla y que el decir jooooooooo,llorar,preguntarse por qué, negociar y dar explicaciones, es algo que sobra.
Y con esto quería decirles a mis compis de infantil que tenían toda la razón , que el primer trimestre con niños de 3 años es agotador.Pero que el segundo promete, porque teniendo una base pueden crecer mucho como personas y espero poder enseñarle lo mejor de este mundo, que ya tendrán tiempo de descubrir que en el futuro no será tan maravilloso.