Una llamada de teléfono.
Un tímido saludo.
Una mesa con dos cafés humeantes.
Así ha sido el comienzo de lo que, puedo preveer, va a ser una nueva amistad.
La casualidad ha querido que una chica de aquí acuda al mismo preparador que yo.
La conversación ha girado entorno a nuestro imprevisible futuro, las experiencias pasadas y todo lo que nos va a deparar este largo y duro año.
Muchas preguntas por resolver, dudas por aclarar volaban a nuestro alrededor, hasta que el tiempo, dueño absoluto de nuestras vidas, ha decidido que era suficiente por hoy.
No sé si la llegaré a conocer, si podré llamarla amiga, pero lo que sé con certeza es que será una de las personas que mejor me comprenda este año.

2 comentarios:
Charlas de cosas en común, están aseguradas...
Un besote!
Evidentemente será un gran apoyo. Además que ya sabes que nos tienes por aquí ;)
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